Los retos de ser intérprete: ¿mito o realidad?

Los retos de ser intérprete: ¿mito o realidad?

La interpretación es uno de los trabajos lingüísticos más difíciles del mundo. Pero es, al mismo tiempo, una de las profesiones más gratificantes y mejor pagadas.

¿Cómo hacen estos magos lingüísticos para escuchar y hablar al mismo tiempo? ¿Cómo mantienen la calma cuando hay tanto en juego, mientras trabajan directamente con líderes mundiales y magnates de los negocios?

En este artículo, nos sumergimos en el mundo de la’interpretación simultánea y consecutiva, descubrir cómo trabajan estas figuras mitológicas llamadas intérpretes y compartir algunos consejos de expertos para ayudarle en el camino.

La personalidad del intérprete

Para empezar, intentemos meternos en la cabeza de quienes eligen esta carrera. ¿Hay algún tipo de personalidad más proclive a seguir el camino de convertirse en artista?

La respuesta de expertos y profesionales suele ser negativa. Tener una personalidad introvertida o extrovertida ni disminuye ni aumenta la posibilidad de realizar este trabajo con éxito.

Dicho esto, parece que los que tienen más éxito comparten algunos rasgos comunes, entre ellos la capacidad de empatizar con los demás y la curiosidad.

La empatía es la capacidad de relacionarse con los demás, de empatizar con un punto de vista externo captando sus pensamientos, ideas, emociones, matices y facetas cognitivas.

La curiosidad es esa llamada que viene de dentro y lleva al artista a preguntarse siempre por qué ocurren las cosas y a ir más allá de la superficie. La curiosidad es el propulsor a través del cual un intérprete se forma y mejora sin descanso.

Conocimientos de interpretación

Las inclinaciones personales, como se ha mencionado en el apartado anterior, son decisivas para configurar lo que podríamos llamar la forma mentis del intérprete, pero no son suficientes si se toman por sí solas.

Como cualquier otro profesional de alto nivel, el intérprete también debe cumplir unos requisitos técnicos para aprender su oficio.

Del mismo modo que un aspirante a pianista necesita diez dedos para aprender a tocar el instrumento, un talento especial y amor por la música, y un entrenamiento maniático para alcanzar altos niveles de interpretación, el aspirante a intérprete debe poseer toda una serie de dones y cualidades.

En primer lugar, una premisa: cuanto antes empieces a tomarte en serio la interpretación, mejor. Esta es una regla universal compartida por la mayoría de las profesiones y oficios más codiciados y selectivos.

Si tiene la suerte de haber aprendido dos o más idiomas desde una edad temprana, le sugerimos que se sumerja en la formación de técnicas y habilidades de interpretación lo antes posible. Como ya hemos dicho en otras ocasiones, el conocimiento de idiomas por sí solo no basta para ser intérprete.

Entre las aptitudes que debe tener un intérprete están la capacidad de comunicación y la de memorizar una gran cantidad de información en poco tiempo. A este respecto, ya hemos propuesto una serie de ejercicios y técnicas de memoria para ayudarle a potenciar esta habilidad. Está claro que para traducir mentalmente un discurso hablado y reproducirlo en otro idioma, al instante, se requiere un dominio absoluto de las estructuras gramaticales, léxicas y sintácticas de ambas lenguas.

¿Qué tipo de formación se necesita para ser intérprete?

Existen diferentes tipos de interpretación y otras tantas formas de formarse y educarse en esos tipos específicos, pero al margen de estas importantes diferencias, hay una premisa que se aplica a cualquiera que aspire a convertirse en intérprete: fórmate tú mismo, a través de escuelas y cursos especializados y altamente profesionalizados.

No hay atajos. La formación de intérpretes debe confiarse a profesionales del sector. No se puede improvisar en este campo, porque hay demasiadas cosas que aprender.

Además de las competencias lingüísticas adecuadas, el intérprete también debe conocer el contexto en el que trabaja y las competencias sectoriales necesarias para trabajar en ese contexto. Para ser más claros, el trabajo de un intérprete que trabaja en un centro médico especializado nunca será el mismo que el de un colega en un tribunal.

¿Cuál es el siguiente paso para convertirse en intérprete?

En resumen, la interpretación es un trabajo muy exigente porque se realiza en situaciones muy diversas (conferencias especializadas, negociaciones políticas o comerciales, reuniones de organizaciones internacionales, etc.). Independientemente del tema de la conferencia y del acento o la forma de expresarse de un orador, el intérprete es responsable de que el mensaje llegue a sus destinatarios con total fidelidad y corrección.

Por lo tanto, antes de comenzar la formación, es necesario asegurarse de que el estudiante posee ciertos conocimientos y habilidades que le hacen apto para las técnicas de interpretación consecutiva y simultánea. También es aconsejable que el estudiante busque orientación sobre su combinación lingüística para asegurarse de que puede acceder al mercado laboral.

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